Los puristas son los nuevos conversos

20 de marzo de 20252 min de lectura

La industria digital es una fuente inagotable de conversos. Al tratarse de una cultura experimentalista y adanista -entre otros valores- siempre coge a alguien con el pie cambiado. Los puristas de ayer son los mayores conversos de hoy.

En este sentido, el hype de la IA está produciendo su cosecha. A muy bien ritmo.

Las personas que hace nada denigraban lenguajes o entornos —PHP, WordPress, antes Visual Basic...— por ser demasiado populares, por fomentar cosas sin realmente entenderlas, por generar código de "mala calidad", hoy se entregan a los prompts presumiendo de lo mucho que hacen en poco tiempo y de que ni necesitan mirar el código.

Me llevó menos de una hora. Es una aplicación front-end 100% funcional. No miré el código fuente ni una sola vez.

Converso a la IA — 2025

Los que hemos sido jugones, siempre hemos vivido bien en esta cultura.

Cuando podías desplegar tu propia infraestructura para correr servidores en casa o montarte tu gestor de correo, disfrutabas medio entendiendo, mucho juntando.

Cuando podías montar algo bajándote un repo y siguiendo algunos pasos en un README, lo celebrabas.

Cuando podías crear una web para alguien copiándote una plantilla de WordPress e instalando algunos plugins, te parecía fantástico; cuando encima lo podías hacer para muchas empresas, aunque solo fuera para correr una granja de blogs, te felicitabas por ello.

Cuando podías llamar a una librería que hacía prácticamente todo por ti en el navegador, lo rematabas haciendo algunos pequeños ajustes, sintiendo que le ponías la guinda a un hermoso pastel.

Los puristas siempre estaban ahí recordándote que SOLO eras un aprendiz, que SOLO eras alguien que juntaba cosas. También ahora jugarán su papel —puristas de hoy, conversos de mañana— señalando la debilidad de esas creaciones, su falta de escalabilidad, la poca preparación de las personas que las están construyendo...

San Pablo

Los productos digitales tienen su propio San Pablo

Los puristas también hacen su labor de evangelizar. Ahora que se unen a la fiesta, aunque lleguen tarde, quieren convencer a todo el resto. A veces por negocio, y otras muchas porque realmente están descubriendo en qué mundo trabajan y viven. Y a menudo persiguiendo resultados, porque ese alma de purista-converso no se puede contentar con simplemente jugar. Just for Fun.

¡Vivan los conversos! A su pesar.

2025 © Íñigo Medina