Nada es gratis

Las gráficas de Bluesky son las que sueña cualquier producto digital. También heredan la misma pregunta sin responder sobre quién paga una red social al final.

17 de noviembre de 2024
Nada es gratis

Las gráficas de nuevos usuarios en Bluesky son las hermosas pendientes elevadas con las que muchos productos digitales sueñan. Vienen acompañadas, además, por una esperanza de no volver a caer en los mismos errores que se le achacan a X/Twitter.

Pero sí comparte con esta última compañía la clásica pregunta sobre su viabilidad económica.

(El post original incluía una gráfica del crecimiento de usuarios de Bluesky en noviembre de 2024.)

La pregunta no es comercial

Es tentador tratar la financiación como el problema de otro, archivado bajo «modelo de negocio», a resolver más adelante por gente con hojas de cálculo. Es la decisión de producto con más consecuencias que hay sobre la mesa, y casi siempre se toma antes de que alguien la piense como decisión de producto.

La razón es que un mecanismo de ingresos es un objetivo de optimización, y los objetivos de optimización se propagan. No se quedan en el departamento financiero. Alcanzan el ranking, la frecuencia de notificaciones, lo que contiene el feed por defecto, lo fácil que resulta irse y qué cuenta como una buena semana. Nadie tiene que decidir degradar el producto. La presión llega trimestralmente y las decisiones se acumulan, cada una razonable por separado.

La historia de los mercaderes de la atención de Tim Wu es la mirada larga sobre esto, y su utilidad está en mostrar lo viejo que es el patrón. La radio, la televisión y la prensa gratuita corrieron la misma secuencia: un producto financiado por atención, una audiencia que confunde gratis con sin coste, y una reorientación gradual de la cosa hacia lo que retiene la mirada. Michael Goldhaber vio venir la versión digital en 1997, cuando todavía no había mucho que mirar.

Donde muerde la aritmética

Shapiro y Varian dan la economía de los bienes de información, y aquí una consecuencia importa más que las demás. El coste marginal de servir a un usuario más es aproximadamente cero, lo que hace de gratis el precio natural. Cualquier cosa que cobres es una barrera, y una barrera en una red no es lo mismo que una barrera en un producto.

El trabajo de Barabási sobre redes explica por qué. El valor crece con la participación, así que cualquier cobro que limite la participación ataca el activo sobre el que se apoya todo lo demás. Este es el atolladero estructural, y es la razón por la que tantos productos sociales acaban cobrando por algo adyacente —verificación, alcance, una insignia— en vez de por la participación misma. El cobro adyacente no resuelve el problema. Lo convierte en un mercado de estatus, que tiene sus propias patologías y al menos no encoge el grafo.

El argumento de Yochai Benkler a favor de la producción no mercantil es la alternativa genuina, y merece tomarse en serio en lugar de descartarse como idealismo. Wikipedia existe. También la mayor parte del software que todo el mundo ejecuta. Pero ambos están conformados por no tener imperativo de crecimiento, y una red social con una curva como la de esa gráfica tiene una factura de infraestructura llegando cada mes e inversores que leen la misma gráfica de otra manera que los usuarios.

Quién paga, y con qué

La posición de 37signals —enunciada con claridad y de forma repetida, que es por lo que el argumento pesa— es que el único modelo honesto es el que hace coincidir a quien usa el producto con quien lo paga. Cualquier otro crea una parte a cuyos intereses sirve el producto y que no es el usuario, y el relato de Zuboff es la documentación exhaustiva de a dónde lleva eso.

Lo que devuelve la pregunta a Bluesky, y a cualquier sucesor. La esperanza es no repetir los errores. La esperanza es genuina y los errores no eran del todo errores; eran la consecuencia acumulada de una estructura de financiación haciendo exactamente lo que hacen las estructuras de financiación.

Así que la pregunta interesante no es si las intenciones son mejores. Es qué ocurre el trimestre en que el crecimiento se aplana, la factura de infraestructura no, y alguien propone un pequeño cambio en el feed por defecto. Nada es gratis. La única variable es quién se entera, y cuándo.